Existen a grandes rasgos dos métodos que nos permiten erradicar un ataque de termitas en un edificio; 1) la creación de una barrera química perimetral inyectada en el subsuelo o en los muros, que eliminará a las termitas tanto del interior del edificio como del entorno del mismo, a este método se le denomina "barrera química" y es un tratamiento sobradamente testado y de solvencia reconocida. 2) la colocación en el entorno del edificio en zonas estratégicas, de portacebos para que coman las termitas, en los cuales colocamos celulosa mezclada con un IGR, sustancia que interviene en la síntesis de la quitina de los insectos, cosa que produce una reacción en cadena en el termitero que termina con la eliminación del mismo. a este método se le denomina "biológico".
En principio, nosotros nos decantamos siempre que sea posible por el tratamiento de barrera química, sobre todo para viviendas particulares y edificios que no excedan de ciertas dimensiones, porque si bien es cierto que este tratamiento no es " de última generación y alta sofisticación" que es como suelen describir al tratamiento de cebos, es igualmente cierto que es igual o más efectivo, y posee ciertas ventajas sobre el tratamiento de cebos como son el precio, su capacidad residual ( que no toxico, son conceptos distintos) que le proporciona más cantidad de años de protección que el caso del los tratamientos de cebos, su efecto inmediato, su menor mantenimiento, etc.
En ocasiones por las condiciones de la edificación, o por las dimensiones de las áreas a proteger de las termitas nos decantamos por tratamientos a base de cebos o por ambos. En cualquier caso será necesario estudiar cada edificación particularmente.
